Oso Frontino

Oso Frontino

domingo, 10 de junio de 2012

Peligro de Extinción


Peligro de Extinción del oso frontino

Según, Torres (ob.cit) la extinción de una especie, es la desaparición de todos los miembros que la constituyen. Se considera extinta a una especie a partir del instante en que muere el último individuo de ésta. En los últimos tiempos la cantidad de desapariciones de especies ha aumentado demasiado, debido principalmente, a algunos factores nocivos para los animales, de la que posiblemente no escapa el oso frontino.

Causa de un peligro de Extinción

Según Cadena y Otros (2011) las especies se extinguen o ven reducidas sus poblaciones por varias razones, las cuales pueden ser naturales, tales como envejecimiento, enfermedades, parasitismo o competencias con otras especies pero la causa principal es la destrucción del hábitat debido a actividades humanas.
           1-La principal causa de la posible disminución poblacional de osos en Venezuela radica en la cacería furtiva. Se ha estimado un promedio de 2,47 osos cazados por año en los últimos 80 años, solamente en el tramo Central de la cordillera, donde probablemente no existan más de unos pocos centenares de individuos; ésta cifra con seguridad está subestimada con respecto a la realidad. La presión de caza, está produciendo efectos muy negativos en las poblaciones silvestres. Las razones para su caza son esencialmente culturales y económicas. Dentro del primer grupo se considera primordialmente la valoración de la figura de "hombre" asociada al cazador que da muerte a un oso, muy ligado al miedo que inspira el animal por su tamaño y aspecto. Igualmente, dentro de estos aspectos culturales, se aprecia la cacería para el aprovechamiento de ciertas partes del animal, tales como grasa, huesos, baculum (hueso peneano) y sangre, con fines mágico-curativos.
También se tiene la apreciación de que el aprovechamiento de su carne comestible es una razón importante para su cacería, la cual es "oportunista" y generalmente no planificada. Los cueros y garras, son generalmente conservados como trofeos de valor secundario y como prueba de la cacería. Se estima que un oso muerto puede generar ingresos relativamente importantes para un campesino pobre. A pesar de esto, no se ha detectado algún tráfico comercial de sus partes, que tenga cierta relevancia. La razón económica de su cacería, específicamente se refiere a la eliminación de osos acusados de ser depredadores de ganado vacuno y ovino, los cuales eventualmente pueden causar importantes pérdidas, especialmente a pequeños productores del páramo.
            2-La pérdida de hábitat puede considerarse como la segunda causa más importante que amenaza a las poblaciones de osos, las cuales actualmente están confinadas a los espacios naturales que han escapado a la actividad agropecuaria humana. Con la llegada de los colonizadores europeos, a comienzos de los años 1.500, se comenzó un proceso de contracción de las áreas silvestres, especialmente las ubicadas en los valles intramontanos, terrazas y en general, aquellas con climas moderados y estacionales (bosques con siempre verdes).
El máximo de expansión agrícola en los Andes Venezolanos puede haberse alcanzado en las primeras décadas del siglo XX, presentándose un fenómeno de recuperación de áreas intervenidas, a partir de la década de 1940. Sin embargo, las selvas húmedas del piedemonte de la cordillera, tanto de la vertiente del llano como en la del Lago de Maracaibo, las cuales probablemente fueron hábitats de osos, experimentaron por primera vez en los años 50, una rápida y fuerte transformación hacia plantaciones y potreros ganaderos. Esta pérdida se ha estimado en el piedemonte llanero en 12.890 Km2. o 67,5% del bosque original. Actualmente la agricultura está creciendo nuevamente, intensificándose en las áreas tradicionales y reincidiendo en zonas abandonadas, debido a la nueva rentabilidad de la actividad.
          Una amenaza  sin duda a corto plazo, más concreta que la pérdida directa de habitad lo constituye la fragmentación y consecuente aislamiento de sectores boscosos, especialmente en sierra de Portuguesa. Desde  1986 los esfuerzos han llevado a  ubicar habitad en parques nacionales, específicamente cinco parques nacionales para la protección de los osos frontino: Sierra Nevada, Yacambú, Terepaima, Sierra de Perijá  y el Tami.

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